miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sincronízate

¿Cuántas veces hemos querido terminar en ESTE ordenador un trabajo que quedó pendiente en AQUÉL otro y, oh demonios, no tenemos las claves de acceso al dichoso servidor donde lo guardábamos? ¿Y qué decir de aquélla página estupenda que descubriste y marcaste en casa, cuya dirección no recuerdas y que necesitas desesperadamente en el trabajo?

Se acabaron las dislexias, duplicidades, vidas dobles y demás dualidades. Dispón de tus contraseñas, favoritos, extensiones y demás cosas personales allá donde estés. Sincronízate ya.



Instrucciones para sincronizar Chrome aquí.
Instrucciones para sincronizar Firefox aquí.

Es una gozada saber que en el momento en que añades o eliminas un favorito de Chrome, instantáneamente tendrás el cambio sincronizado en todos tus ordenadores (trabajo, casa, portátil, etc.). Cuando guardas una contraseña en firefox, sabrás que en cualquiera de tus ordenadores podrás acceder a ese sitio sin tener que acordarte de la maldita password. Y todo para Windows, Mac y Linux.



¿Aún no te has sincronizado?



ACTUALIZACIÓN:
En Ópera también puedes mantenerte sincronizado en todos tus ordenadores. Sigue estas instrucciones. Imprescindible si quieres compaginar temas laborales/profesionales/personales sin volverte loco.

ACTUALIZACIÓN II
Con Google Chrome Beta para Android, ahora la sincronización llega a los móviles.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La migración a software libre. The soft revolution

(Texto originalmente publicado en el número 21 de la revista Ladinamo de marzo de 2006) 


Algo está cambiando. Los usuarios domésticos, las empresas y las administraciones públicas se están dando cuenta de lo importante que es utilizar sistemas abiertos para la gestión y transmisión de la información. Hasta la ONU parece estar por la labor: según Dominique Ouredrago, inspector de Naciones Unidas participante en la segunda Conferencia Internacional de Software Libre celebrada en Málaga, “la ONU recomienda la utilización y el fomento del software libre tanto en el seno de la organización como entre los países miembros” porque “es el vehículo más adecuado para su desarrollo, especialmente en materia de salud, educación y comercio internacional”. No obstante, tanto las presiones de los lobbies pro-Microsoft como la costumbre de usar Windows dificultan el paso al software libre.
Los modelos de software libre son abiertos y gratuitos. Se trata de sistemas operativos y programas de gran calidad capaces de satisfacer las necesidades de todo tipo de usuarios, creados tradicionalmente por una comunidad global de activistas entusiastas y, más recientemente, por importantes empresas de todo el mundo. Pero si el software libre es tan robusto y versátil, ¿por qué no acaba de imponerse a los sistemas propietarios, que asfixian con sus licencias a las economías locales y no permiten su mejora por parte de terceros al negar el acceso a sus códigos fuente?

Existen varias explicaciones. En primer lugar está la mera costumbre. Millones de personas en el mundo están habituadas al uso diario de Microsoft Windows que, a menudo, viene preinstalado en sus equipos caseros. A muchos niños les educan desde pequeños en las aulas de informática con un ordenador con Windows, de modo que no aprenden exactamente informática sino más bien a desenvolverse dentro de ese sistema operativo. Otro importante obstáculo para la expansión de los sistemas libres es la enorme difusión de los programas pirateados: si cada empresa y usuario particular tuviera que pagar las licencias de todos los programas propietarios pirateados que utilizan, la expansión del software libre aumentaría enormemente.

No obstante, la transición de los sistemas propietarios al software libre es perfectamente factible. Sin ir más lejos, Greenpeace lleva ya un año utilizando software libre en el 98% de sus equipos informáticos. LDNM ha hablado con Manu Campos, responsable de informática de esta organización, acerca de su proceso de migración.



El pasado 10 de febrero se cumplió un año desde que se hizo pública la migración de los sistemas de Greenpeace España al software libre. ¿Cómo valorarías este tiempo transcurrido?
Muy positivamente. Desde un punto de vista práctico, a pesar de que ha habido algunas dificultades, ninguna ha sido insalvable, y hemos tenido muchas mejoras: ausencia de virus, de licencias, muchas facilidades para administrar los ordenadores en remoto, etc. Actualmente, pensamos que sería muy interesante apostar por desarrollos libres llevados a cabo entre varias organizaciones. Por ejemplo, desarrollar una aplicación de gestión libre aportando recursos en común sería mucho más eficiente, rápido y cooperativo que desarrollar una aplicación a medida para cada una. Además, facilitaría que otras organizaciones aprovecharan ese trabajo.

Ubuntu es una distribución de Linux de tipo escritorio basada en Debian. ¿Por qué elegisteis Ubuntu? ¿Estaba el personal técnico capacitado para administrar sistemas de software libre o ha habido necesidad de formación extra?
Desde el principio estábamos interesados en Debian, por su modelo libre de intereses comerciales y su Contrato Social. Además, Ubuntu nos ahorraba mucho tiempo en las instalaciones y nos permitía tener las últimas versiones de las aplicaciones de escritorio mucho antes. Todos los servidores funcionaban con Debian desde hacía varios años, así que el personal técnico estaba preparado para el cambio.



¿Fue difícil convencer a las altas esferas, generalmente poco familiarizadas con los aspectos técnicos, para llevar a cabo el proyecto? ¿Es una iniciativa local o se está desarrollando en otros lugares?
A nivel mundial, en Greenpeace siempre ha habido un gran interés por el software libre y se ha intentado utilizarlo siempre que ha sido posible. La infraestructura actual de la red y los servidores funcionan desde hace muchos años en GNU/Linux. En la Web, usamos el gestor de contenidos Planet 2 basado en OpenAcs (software libre), y Greenpeace Internacional está desarrollando una intranet con RubyOnRails (más software libre). El gran paso que quedaba por dar era el escritorio de los usuarios. Casi todas las oficinas de Greenpeace están planeando dar ese paso o tienen interés en hacerlo. En nuestro caso –Greenpeace España– estaba planificado desde 2003.

¿Cómo resultó el proceso para los usuarios? ¿Es la migración tan traumática para ellos como suele presuponerse?
Como no tenemos muchos recursos para dar soporte, intentamos hacer la migración lo más suave posible para los usuarios. El primer cambio fue pasar de Microsoft Outlook a Mozilla Thunderbird, así como de Microsoft Internet Explorer a Mozilla Firefox, y fue un cambio muy sencillo. Después pasamos de Microsoft Office a OpenOffice. Este fue el cambio más difícil. Hicimos unos cursos de formación, para que la gente le pudiera sacar más provecho a las nuevas herramientas. El último paso, cambiar el escritorio, fue más suave. El paso del entorno de escritorio de Windows a Gnome (entorno gráfico propio de Ubuntu) es bastante sencillo, la gente se manejaba sin problemas.


¿Por qué resultó más difícil para los usuarios el cambio a OpenOffice?
Hay dos causas principales. La primera: prácticamente todo el mundo usa Microsoft Office, con lo cual muchas veces hay que enviar documentos en estos formatos para que organismos externos a Greenpeace puedan utilizar estos documentos. Además, a veces hay problemas usando los formatos propietarios de Microsoft desde OpenOffice, aunque la versión 2.0 de esta última ha mejorado mucho los filtros de conversión de unos formatos a otros. La segunda es que había bastantes usuarios con conocimientos avanzados de MS Office que hacían un uso extensivo de muchas de sus funciones (macros, combinar correspondencia, etc.). Para estos usuarios fue más duro.

¿Qué formatos utilizáis para el intercambio de documentos digitales con la prensa o con otras organizaciones?
Intentamos en la medida de lo posible usar formatos abiertos, como PDF o RTF pero, lamentablemente, muchas veces necesitamos usar formatos de Microsoft (DOC, XLS, etc.) para que puedan trabajar con documentos que nosotros les enviamos.



¿Para cuándo licencias Creative Commons en los sitios web y en las publicaciones escritas de Greenpeace?
De momento estamos teniendo un debate interno para ver cómo llevarlo a cabo. (risas)

Hay ciertos tipos de aplicaciones en las empresas, como las orientadas a temas de contabilidad y nóminas y las que interactúan con la administración pública, que dificultan o hacen imposible la migración a software libre de los equipos implicados. ¿Cómo habéis solucionado este problema?
Ese problema no sólo se da con ese tipo de aplicaciones, sino también con páginas web que no cumplen los estándares y que solamente funcionan bien si utilizas Microsoft Explorer, así como con los formatos propietarios de Microsoft (documentos de Office, por ejemplo), y con pequeñas aplicaciones muy específicas de las que no encontramos ninguna versión equivalente en software libre. La solución que escogimos fue montar un servidor Windows con Terminal Server. Así, los usuarios iniciaban desde su sistema en Linux una sesión remota en el servidor Windows, donde pueden trabajar con la aplicación de contabilidad, o cualquier otra cosa que no puedan hacer desde GNU/Linux.

¿Cómo interpretas el hecho de que la gran mayoría de las ONG continúen utilizando sistemas propietarios?
Creo que es necesaria una reflexión dentro de estos ámbitos sobre las implicaciones que tiene el uso de software libre, para que se deje de ver como algo solamente técnico o económico. El acceso a la información, la transmisión del conocimiento, la libertad de poder modificar o adaptar las aplicaciones que uses, los modelos cooperativos de trabajo subyacentes y las posibilidades que permiten, la seguridad y confianza que ofrece saber que el código fuente de las aplicaciones está disponible y que puedes saber lo que ejecutas en los ordenadores y los servidores, la no dependencia de monopolios, son todos ellos factores que deberían de tener un peso más importante dentro de este tipo de organizaciones.

www.greenpeace.es
www.ubuntulinux.com
www.debian.org/social_contract


Brasil y Múnich:
¿dos grandes fiascos?
El programa electoral del presidente brasileño Lula da Silva asombró al mundo al hacer mención al software libre como una de las principales prioridades de su proyecto educativo nacional. Pocos años después, las luchas internas en su partido y las presiones de los lobbies informáticos, han dado al traste con el proyecto. Microsoft creó una versión especial reducida de su sistema operativo XP, que le permitió llevarse una importante tajada en contratos públicos en varios estados brasileños.

El caso de Múnich ha sido el más sonado de los últimos tiempos en Europa. El consistorio de esta ciudad anunció en 2003 su intención de migrar 14.000 escritorios, sitos en las oficinas municipales, de Windows NT a Suse, una distribución de software libre alemana basada en GNU/Linux. La noticia resultó tan explosiva que el propio Steve Ballmer, vicepresidente ejecutivo de Microsoft, abandonó sus vacaciones de esquí en Suiza para visitar a los responsables de tal decisión, llegando a ofrecerles una rebaja de un 90% en las nuevas licencias que adquirieran. A día de hoy, el proyecto permanece en “fase de estudio”. Según Peter Hoffman, responsable del plan, “la implantación no podrá hacerse realidad hasta mediados de 2006 tras el correspondiente programa piloto”.

Otro curioso ejemplo del difícil camino que aún ha de recorrer el software libre en las administraciones públicas, lo proporciona la localidad alemana de Schwäbisch, donde el responsable de tecnología del Ayuntamiento, Horst Bräuner, tuvo la feliz idea de consultar a los empleados municipales sobre sus dudas y opiniones antes de llevar a cabo una posible migración en las cuatrocientas estaciones de trabajo que manejaban. Básicamente, los tres principales temores de los funcionarios eran los siguientes: a) “que Linux formara parte de un plan para vigilar sus correos electrónicos”; b) “que con Linux dejaran de funcionar los CD que regalan las revistas de aficionados a la informática”, y c) “que en Linux no funcionaran los videojuegos que tenían instalados en sus ordenadores” (¡!).


Las distribuciones “autonómicas” de GNU/Linux
En Extremadura (la pionera en el Estado) se llama Linex. Guadalinex en Andalucía, Molinux en Castilla-La Mancha, Lliurex en la Comunidad Valenciana, Melinux en Melilla, MaX en Madrid, Catix en Cataluña, Augustux en Zaragoza. En el País Vasco acaban de estrenar su EusLinux... Son distribuciones de GNU/Linux en su mayor parte basadas en Debian y personalizadas para adecuarlas a personajes, monumentos, lenguas y hechos culturales locales. En general, estos proyectos han sido bien recibidos, como un esfuerzo por dotar a los centros públicos de herramientas informáticas eficaces que evitan dilapidar los fondos públicos en leoninas licencias de software.

Sin embargo, no todo son parabienes. Según Alberto Abella, coordinador del Segundo libro blanco sobre el software libre, “por desgracia, lo que comenzó como una iniciativa coordinada se ha disgregado y básicamente cada comunidad autónoma, ayuntamiento, universidad... va por libre”. Muchos critican la falta de un plan serio de implantación, formación y seguimiento de estas distribuciones.

Aún así, lo cierto es que hasta hace pocos años nadie hablaba de software libre en las corporaciones locales y autonómicas, mientras que en la actualidad, las distros autonómicas van conquistando terreno poco a poco, tanto en las aulas de informática como en los domicilios particulares de profesores y alumnos. Instituciones como la castellano-manchega Fundación Ínsula Barataria está dando cursos de formación al profesorado sobre Molinux 2.0 Sancho, que, según dicen, “continúa con la filosofía comprometida de acercar a los ciudadanos y empresas de Castilla-La Mancha un completo paquete informático de forma gratuita con el objetivo de democratizar el uso de las nuevas tecnologías”.

www.guadalinex.org
www.linex.org
www.lliurex.net
www.educa.madrid.org/web/madrid_linux
www.catix.org
www.molinux.info
www.zaralinux.org/proy/augustux
www.melilla.es/solime
http://drupal.euskalgnu.org/node/172
www.ibarataria.org

miércoles, 10 de agosto de 2011

Desconectar o no desconectar


Todos deseamos la llegada de las vacaciones. Tiempo para descansar, recrearse y desconectar completamente... Bueno, depende.



Difícil tienen emprendedores y autónomos el desconectar de su negocio. No ya el tiempo de las vacaciones (si es que las tienen), sino un sólo minuto del día y quizá hasta los de su sueño. Otra cosa son los trabajadores asalariados. Trabajan ciertas horas a cambio de un sueldo y ese es el trato. Una vez se ficha la salida, el trabajo queda atrás, y hasta la hora de entrada al día siguiente, el tiempo es para el trabajador. Salvo casos de gente muy endeudada o con algún tipo de problema particular, si la empresa donde trabaja quebrara, se inundara o se consumiera en llamas, y tuviera que cerrar, el mayor problema sería, quizá, buscar un nuevo trabajo (ciertamente esto es mucho más difícil últimamente).

Pero ¿qué ocurre cuando el trabajador, siendo asalariado, ocupa un puesto de los llamados ejecutivos, de dirección de equipo o gestionando un sistema? En este caso, el trabajador es una especie de emprendedor o autónomo dentro de su empresa. No ficha, no tiene hora fija de entrada ni de salida. A veces se lleva trabajo a casa buscando la tranquilidad y la concentración del hogar, libre de sonidos de teléfonos, faxes, conversaciones, tráfico y otras distracciones. Además, si no hablamos de gente con contratos blindados o funcionarios acomodados, deberán innovar desde su puesto, buscando nuevas vías de expansión, mejora, ahorro u organización de su departamento, área o negociado. Y ya sabemos que la visita de las musas ocurre en los momentos más insospechados: en la ducha, haciendo buceo, en un tren... Es como que a la inspiración le cuesta trabajo entrar en la oficina. Te susurra las cosas fuera y las intentas llevar a cabo dentro.

Por otro lado, quién no ha vuelto de vacaciones y se ha encontrado el típico marronazo sobre la mesa, muchas veces debido a no haber estado el día que se tuvo que tomar cierta decisión que sólo tú puedes tomar. O ves como gente de tu confianza ha metido gravemente la pata por no haber podido contrastar ciertos temas para llegar a una solución brainstormineada.


Las nuevas tecnologías brindan la oportunidad a este tipo de trabajadores de seguir conectados en vacaciones sin realmente estar trabajando. ¿Dónde está el límite? Bien, la cabeza de cada uno ha de hallar la frontera entre lo que es echar un ojo a los asuntos para que no se vayan de madre y estar pringando realmente en vacaciones. Es un tema que requiere cierta práctica y mentalidad abierta. Saber buscar momentos en el día para revisar cosas sin que te afecten a ti ni a las personas que comparten contigo las vacaciones, es fundamental. Si alguien se pone con cara de pocos amigos a revisar el correo electrónico con su portátil en mitad de un desayuno familiar en la playa, está comprando todas las papeletas para arruinar esas vacaciones costeras que tanto se deseaban. Si esta situación es usual, una de dos: o se hace porque se quiere (gente que sólo disfruta con el trabajo) o se hace porque no se puede no hacerlo (se te ha ido de las manos y no sabes controlarlo).



Todo lo que sea a través de smartphone, mejor. Es discreto, rápido, silencioso, se puede revisar casi cualquier cosa e incluso dar contestación y salida a temas que quedarían estancados de no atenderlos a tiempo. En la cola del súper, mientras se cuece la pasta, en la sobremesa previa a la siesta, cuando paseas al perro... Hay muchos momentos para hacerlo sin interrumpir tu vida privada. Sólo en casos más graves, que requieran gran atención, tiraremos de portátil (redacción de documentos, visionado de ficheros de cierta complejidad). El despliegue que supone abrir un portátil, conectarlo a la red, que tu familia o amigos te vean "plantar el chiringuito", el cambio de gesto en tu cara... es algo que realizaremos como última opción. Hoy día se puede hacer casi cualquier cosa desde un móvil, incluso administrar sistemas (SSH, Logmein, etc.).



Los susurros de las musas de la inspiración no hay que dejarlos desvanecerse. Tomar unas notas escritas o de voz en el propio smartphone será suficiente para no perder esas ideas que quizá dos o tres semanas más tarde ya no recuerdes o al menos no las veas tan claras como en el momento que aparecieron en tu cabeza. Si esas ideas las puede llevar a cabo alguien de tu confianza, no lo dudes: redacta correo y envía. Cuando vuelvas de las vacaciones, seguramente esa gran idea ya esté dando sus frutos.



Y ojo a los cacharros que te llevas. Un tablet es cómodo y resultón, pero en situaciones muy críticas, hay un abismo con el servicio que un portátil te puede dar. Y si no, que se lo pregunten a Ricardo Galli y su affaire veraniego con las caídas de los servidores de Amazon.

Si tu trabajo consiste en que otras personas puedan estar conectadas durante sus vacaciones, mucho ojo al consumo de datos en itinerancia. Educa a tus "itinerantes" sobre el uso adecuado de las redes y el gran costo económico que tienen. Y enséñales a que lo primero que deben pedir en un hotel, antes que las vistas al mar, es la clave de la Wi-Fi. Si a la vuelta de las vacaciones hay enormes facturas de datos en roaming, no te quepa duda de que el gradiente de culpabilidad apuntará directamente a ti.

En definitiva, desconectar en vacaciones, para ciertos puestos y trabajos, no, al menos no del todo. Mejor distanciarse. Tomar perspectiva, dejar la mente abierta y el móvil encendido. Bueno, no siempre, ya me entendéis.

lunes, 8 de agosto de 2011

Google+ y las fotos de tu móvil



Una de las características que más parece fastidiar a la gente nueva en Google+ es que, por defecto, las fotos hechas con tu móvil conectado a Internet (y con la aplicación Google+ instalada) acaban subiéndose automáticamente a los servidores de Google.

Cuando el usuario descubre esto, normalmente curioseando por el sitio haciendo clic aquí y allá (concretamente en Fotos > Ver todos los álbumes > Fotos desde tu celular) suele generar un gran susto del estilo "dios, las fotos de mi última borrachera publicadas en Intenet", o "vaya, ahora todos van a saber cómo es mi novia en determinada situación". Lo cierto es que esto, lejos de ser un inconveniente, es realmente una herramienta enormemente cómoda y segura, si es manejada con diligencia.



Los aficionados a la fotografía me entenderán enseguida. Atrás quedaron los viejos tiempos de cargar (literalmente) con la Nikon F-70 de carrete y objetivo Tamron 28-200 colgando penosamente del cuello para hacerte cuatro fotos en el Monasterio de Piedra. Fotos maravillosas a cambio de dolor de espalda y pastizal en revelados.

El paso a digital quitó la mitad del peso a las réflex (sí, el glamour también, lo sé). La Canon EOS 300D era mucho más manejable y ligera, pero date una vuelta por el monte y acabará siendo un trasto insufrible en las primeras rampas.

Por fin llegaron las compactas de gran definición. tamaño reducido, poco peso, megapíxeles por un tubo. Parecía el paso definitivo. Al fin teníamos la máquina perfecta, ya quisiéramos hacer fotos artísticas, de viaje, de juergas, o lo que fuera. Pero no.


Los móviles con cámaras de gran calidad y grabación de vídeo, incluso en HD, han dado la puntilla a la cámara fotográfica tradicional, cualquiera que sea. Llevar todo en un sólo aparato es algo tan, tan cómodo que es difícil resistirse a perder algo de calidad para ganar mucho en comodidad, máxime cuando la gran mayoría de las fotos que se suelen hacer son de "testimonio" más que de "exposición".

Y esto es algo que en Google han comprendido muy bien. Hoy día hacemos todas las fotos, prácticamente, con el móvil. Y quizá lo más pesado sea sacarlas de él. ¿Me las envío por correo a mí mismo? ¿Saco la microtarjeta, le pongo el adaptador y la pincho al PC? ¿Las paso por bluetooth? Todo llega a ser una molestia y a dar pereza. Pero ¿y si tenemos un backup de todas las fotos del móvil disponible en la web para desde ahí hacer lo que queramos?

Google+ sube las fotos que vas haciendo y las reúne por fechas, con permisos sólo para ti. Luego tú puedes compartir las que elijas con la gente que quieras, enviar otras por correo, descargarte unas cuantas para editarlas, etc. Y todo aunque no tengas en móvil contigo: estarán en la red. ¿Has perdido el móvil, te lo han robado, se te cayó anoche en el inodoro de aquél garito infame? Tus fotos siguen en Google+.


Además la subida es configurable. Puedes optar por subir fotos sólo cuando estés con wi-fi, o cuando estés cargando la batería, o ambas cosas, o ninguna.

Para hacer de reportero no tiene precio, las fotos se irán subiendo según las vayas haciendo. Pero siempre con precaución, no sea que acabes siendo otro #periodistadetenido.

viernes, 5 de agosto de 2011

¡Es la guerra!


- Norteamericanos: Por favor, cambien su curso 15 grados al norte a fin de evitar colisión.
- Canadienses: Recomendamos que usted cambie su curso 15 grados al sur a fin de evitar colisión.
- Norteamericanos: Les habla el capitán de un buque de la armada de Estados Unidos. Repito: cambien su curso.
- Canadienses: No, repetimos: ustedes deben cambiar su curso.
- Norteamericanos: Este es el portaaviones USS Abraham Lincoln, el segundo buque en tamaño de los Estados Unidos de América en el Atlántico. Nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Exijo que usted cambie su curso 15 grados al norte, o tomaremos medidas para garantizar la seguridad de este buque.
- Canadienses: Esto es un faro, ustedes deciden.

Esta es una de las delirantes anécdotas recogidas en el libro ¡Es la guerra!, de Jesús Hernández, que trata sobre los sucesos absurdos y tragicómicos acontecidos en la la larga tradición humana de matarnos unos a otros llamada guerra.

Desde Grecia y Roma hasta las guerras del Golfo, pasando por los vikingos, la India o las guerras mundiales, todos los conflictos están acribillados de sucesos ridículos, patéticos y asombrosos por absurdos, que poco tienen que ver con el aura épica que suele envolverles.

Guerras producidas por un partido de fútbol, soldados que luchan descalzos o que les llegan madalenas en lugar de munición son algunas de los disparates que encontraremos en este entretenido libro que nos hará reír (por no llorar), y que se lee de un tirón.


lunes, 11 de julio de 2011

Un hombre, un periódico (periodismo 3.0)

"¡Extra, extra! El Titánic se hunde". Lejos quedaron los tiempos en los que los vendedores callejeros cantaban a viva voz los titulares de los periódicos para tratar de captar el centavo de dólar que costaba el diario que informaba de tamaña catástrofe.



Hace apenas unos años, todos los diarios fueron abriendo sus formatos al nuevo paradigma digital. Tras los milenaristas miedos iniciales de que esto era el fin de la prensa en papel, se llegó a un equilibrio en el que cada tipo de persona tiene su tipo de prensa: la inmediatez digital junto a la profundidad impresa, combinables y para nada excluyentes.

Además, existen hoy día multitud de opciones para que cada persona se cree su propio periódico con sus temas de interés y compartirlo con todo el mundo. Es la idea de un hombre un periódico.


Si Twitter permite que cada persona que lo usa pueda jugar a ser periodista y que cada periodista que lo usa pueda tener su propia columna aunque ningún medio le contrate, servicios como paper.li hacen que cada persona pueda tener su propio periódico, alimentado por los temas que a cada uno le interese a través de las listas que tengamos creadas en Twitter o incluso Facebook.

Veamos un par de ejemplos de dos de mis contactos: Muntxeta World News y Disord(AR)zine. Como vemos, dos diarios bien estructurados por temas de interés que cada autor ha elegido a través de sus listas de Twitter y que les mantendrá al día en dichos asuntos. Además, se puede compartir con todo el mundo, como de hecho lo hacen.

Pues ya sabes, para ser director de periódico no necesitas tener piscina polémica ni presentarte a diputado general. Basta con unas listas de Twitter y un servicio como paper.li o cualquiera similar.

domingo, 3 de julio de 2011

RAW format, the captive photo

(Text formerly published at Ladinamo magazine #22, july 2006) 

The challenges of digital revolution in photography are driving camera and software manufacturers to make decisions that don't always agree with users interests. Maybe the most critical case is the one around the problems with the RAW image file format, whose lack of standarization could make impossible in time the use of millions of digital pictures.



I have talked with two of the people who have more to say about all this, Dave Coffin, software engineer from the States, creator of the ultra widely used dcraw program, and Juergen Specht, German photographer living in Tokyo and leader of the OpenRAW movement. 

Talking with Dave Coffin 



How did the creation of dcraw come about?
In February 1997, I bought my first digital camera, a 0.5-megapixel Canon PowerShot 600. It could shoot either JPEG or CRW (raw) photos, but the software Canon provided to decode CRW was Windows-only. So I wrote a crude program -crw.c-, which eventually became dcraw.c. 

Who are the target people for your software?
(1) Photographers. Dcraw allows them to decode raw photos on any computer running any operating system.
(2) Programmers. Dcraw handles _all_ raw photos in one compact codebase (< 7000 lines). This provides a clean, simple interface compared to linking together a dozen or so buggy, poorly documented, binary-only SDKs.
(3) Historians. Many photos of important current events get archived in various raw formats. If the archive media survive the ravages of time, dcraw.c will be the Rosetta Stone that allows future generations to decipher them. 

Some could say: hey, why to present this software when you could become rich with it?
Getting rich off a piece of software means keeping the source code to yourself, away from potential competitors. Yet the source code is what makes dcraw so useful in the first place. 


What do you think about the OpenRAW.org initiative?
Their requests are not reasonable. They want camera manufacturers to dedicate scarce engineering resources to writing detailed specifications of their raw formats, and of all algorithms used to process those formats. 

What can the photographers of the world do in order to put pressure on manufacturers to build their RAW's open and documented?
Instead of barking at the moon, they should work with me and Phil Harvey (the author of ExifTool) to reverse-engineer whatever they want to know about their raw photos. 

What is the reason for the manufacturers to be so closed with its raw specifications, structure and documentation?
As I said above, you don't get rich by sharing all your trade secrets with your competitors.

Is the Adobe DNG format the pragmatic solution for raw problems or maybe the same old song?
Neither -- it's another raw format that Photoshop and dcraw can read. It's good for small camera makers who don't want to design and support their own raw formats. And it provides good color matrices for many cameras, something dcraw didn't have before. 


How would you explain in few words to our readers beginning in photography the advantages of the RAW format vs. the more popular JPEG?
JPEG is a display format. To save storage space, it removes all details not perceptible to the human eye. If any mistake is made while converting to JPEG (too dark, wrong color balance, etc.), it's impossible to correct. Raw photos preserve everything: The full color gamut of your camera, not your monitor. Up to fourteen bits of color depth, not eight. And the compression, if any, is lossless, at least in the shadows. 

Which language do you feel more at ease with? English, C or Esperanto
Well, it would be pretty hard to have a conversation in C or write dcraw in English. With my wife, it's been all Esperanto since we met. I can understand Spanish-language TV and radio, but I can't converse in Spanish. 


Talking with Juergen Specht 


How did the foundation of OpenRAW.org come about?
Since 1999 I maintain a mailing list for Nikon digital SLR cameras mostly populated by professional photographers, RAW converter software developers and even Nikon stuff called D1scussion. Quite a while ago we noticed the problem with proprietary andundocumented RAW files, but it totally escalated into a public outcry as Nikon released the D2x and introduced the encryption into their white balance setting. To keep the discussion more focused and as we realized that Nikon is not alone with concealing information in RAW files, we started a new mailing list called OpenRAW and short after the public web site http://openraw.org/explaining the problem to the public. 

Which is the main target of the OpenRAW movement?
Our main goal is to educate the public and camera makers alike about the problem with undocumented RAW formats and the danger about photo collections not surviving into the future.
At last count, more than 211 (!) different RAW formats exist today and since OpenRAW was started, Contax went out of business, Kodak stopped producing professional cameras, Konica-Minolta went out of the camera business (to be fair, it will probably live on as Sony) and Mamiya was sold with an uncertain future. Rumor is that in the next few months another camera maker leaves the market, so the RAW problem is not a problem we will have in some years, but right here and now.
But in some years it will be much much more problematic, because without a RAW documentation, programmers have little motivation to reverse engineer the RAW files from old, obsolete or unpopular cameras.
A documentation of past, present, and future RAW formats enables it for every programmer with some imaging background to write converter software and bring old and obsolete image back to live.
Here is a fantastic example of somebody who used old Russian RAW data of the widely unknown Russian Venus exploration and converted them with todays technology: http://www.mentallandscape.com/C_CatalogVenus.htm 


How do you think the OpenRAW.org site could help in this matter?
Yes, before OpenRAW most photographers were not even able to understand that there might be a problem with their images in some years from now when camera makers go out of business, merge or decide to invent a newer, better RAW format and stop supporting older formats, leaving whole photo collections orphaned. Before OpenRAW most photographers expected that their photos last forever, just as analog photos (properly stored) do.
We also reached the attention of camera makers who thought its ok to abandon support of older cameras and older RAW formats in their newer software and added this support later back, however sofar no camera maker uses a truly open documented RAW format. 

Why did the OpenRAW.org site conduct the 2006 survey? Which were the motivations and which are the conclusions after done?
Before the RAW survey there were not more than rumors and anecdotes about the real problems people already have or expect with RAW images out there, so it was hard to argue with camera makers, they simply ignored our claims because they thought we are just a handful of loud people.
The survey was designed to find out the experiences, requirements, preferences, and concerns of digital photographers and other interested parties regarding RAW imaging technology and create a public available report showing what 19,207 respondents with in average:
* 19.4 years experience with film photography
* 4.5 years experience with digital photography
* 3.7 years experience using a professional-level digital camera, and
* 2.3 years experience shooting primarily RAW images
told us. So far this was the first time somebody conducted such a survey about this topic and on this scale, so we hope that this report starts a thinking process for camera makers to rethink their RAW formats.
The report results surprised ourselves, first we never thought that more than a optimistic maximum of 10,000 people will respond in the 2 month time frame we wanted to conduct the survey, but in the end we stopped it after 6 weeks and had already double this number. This just shows how many people are actually concerned about their photo collection.
The second surprise was that actually more people use a third party RAW converter (based on reverse engineering of non-disclosed RAW information) than the software the camera makers provide themselves, plus that most people value workflow (the speed and usability they can work with their RAW images) over the sometimes better, but more clumsy to use software provided by camera makers.
The report is actually full of surprises, you might want to download and read it yourself: http://openraw.org/files/2006rawsurveyreport.pdf
The conclusions are clear: photographers don't want undocumented RAW formats, because they believe the images they shoot belong 100% to them. 


What is the reason for the manufacturers to be so closed with its raw specifications, structure and documentation?
We can only speculate at this stage, but there might be a couple of reasons for their secrecy:
1) To create a vendor lock-in, so that you are required to buy the camera makers software for the camera makers hardware, adding more revenue from software.
2) Because if they are the only ones who see the specifications, they can change them whenever they want or invent something new.
3) To conceal the extensive post processing (especially in terms of bad pixel count of their sensors) they do before they actually save the raw data as a RAW file.


Is the Adobe DNG format the pragmatic solution or maybe the same old song?
I wish it would be a solution, but Adobe decided for marketing reasons that they allow abackdoor to camera makers to store information in so called private tags, which remain undocumented. So even if some cameras can save DNG formats natively, some of the information a camera decides to conceal can be saved inside the DNG format and it becomes another undocumented RAW format after all. Plus Adobe stopped documenting their PDF and PSD format after it reached a certain market share, so they can at any time release a DNG V2.0 format and decide not to document it. No, DNG is unfortunately not a solution. 

How would you explain in few words to our readers beginning in photography the advantages of the  RAW format vs. the more popular JPEG?
The RAW format is actually one of the best things about digital photography, it contains the (almost) unprocessed data as seen by the sensor at the moment of exposure plus amemo of all settings used.
At this stage it practically can be compared to a undeveloped negative, which can then over and over again developed with RAW converter software.
Now imagine you kept a 5 year old RAW file from your camera and convert it into a TIFF or JPG with todays much improved computers and RAW converter software, you can get much more quality out of this image then at the time the image was shot originally. Software, processing power and algorithms improve a lot over time, while hardware (like a digital camera) become obsolete fast.
Or again, look at these examples and just imagine how software in 20 years can develop your RAW images, if they were documented: http://www.mentallandscape.com/C_CatalogVenus.htm
JPG files practically origin from camera internal RAW data, but get -processed- and converted with fixed algorithms and camera included processing power into a lossy format, JPG. Even the quality of JPGs as generated by todays cameras is quite good, RAW files give you a higher advantage to change settings (for example the whitebalance) after you shot the image, while its already applied to JPG files.
So in short: Through the conversion from the currently usual native 12bit sensor data to 8bit plus the applied JPG compression, JPG already lost a lot of data before it gets saved. RAW files can always be converted to JPG, but contain the raw data as the sensor saw it as the image was shot. 


What can the photographers of the world do in order to put pressure on manufacturers to build their RAW's open and documented?
Photographers should go ahead and tell camera makers at every occasion that they want that their RAW formats should be documented, because this would create a win-win-win situation for
* photographers - they can be certain that their RAW images survive into the future
* software developers - they can spend their time writing better innovative software than spending it reverse engineering new RAW files while being unsure if reverse engineering is lawful or not
* camera makers - open documentation of RAW files would create trust among photographers and allow new imaging technology and usages created, camera makers would not even think of, thus increasing their market share.


en.wikipedia.org/wiki/RAW_image_format
Definition of RAW

openraw.org
Official site of OpenRAW initiative

www.juergenspecht.com
Personal homepage of Juergen Specht

www.cybercom.net/~dcoffin/dcraw
Personal page of Dave Coffin

sábado, 2 de julio de 2011

El formato RAW, la foto cautiva

(Texto originalmente publicado en el número 22 de la revista Ladinamo de julio de 2006) 


Los retos de la revolución digital en fotografía están llevando a los fabricantes de cámaras y software a tomar decisiones que no siempre coinciden con los intereses de los usuarios. Tal vez el caso más grave sea el de los problemas que rodean el formato de imagen RAW, cuya falta de estandarización puede imposibilitar en el futuro el uso de millones de fotografías digitales.



“RAW es un formato de archivo digital de imágenes que, a diferencia del formato más popular, JPG, no emplea métodos de compresión de datos con pérdidas de calidad. Por asociación con la fotografía analógica, también suele conocerse el formato RAW como negativo digital. El formato RAW se usa en aquellos casos en los que interesa archivar una fotografía tal como ha sido captada, sin ningún tipo de manipulación por parte de la cámara, para poder procesarla posteriormente en el ordenador mediante un programa de tratamiento de imágenes”. Más o menos así define la Wikipedia el formato de imágenes RAW, un gran desconocido para la mayoría de la gente y una gran preocupación para los fotógrafos.
El gran inconveniente de los formatos RAW es la falta de estandarización: cada fabricante tiene su propio formato cuyo código mantiene en secreto. Es como si todos los negativos de las cámaras tradicionales se guardaran en una caja fuerte cuya clave sólo conociera el fabricante del carrete. Esto no sólo produce incompatibilidades entre marcas, sino que abre la posibilidad de que el formato no se pueda usar en el futuro. Si dentro de un año Canon decide que la especulación inmobiliaria es más rentable que la fotografía digital y deja de fabricar cámaras, millones de fotografías digitales creadas con su software podrían quedar inutilizadas.
Esta situación ha propiciado un importante movimiento de presión en contra de los formatos RAW cerrados. Hemos hablado con dos de sus más conocidos representantes: Juergen Specht y Dave Coffin. El primero es fundador de OpenRAW.org, un sitio web dedicado a combatir los formatos RAW propietarios. Tras una miríada de empleos diferentes, Specht trabaja actualmente en Tokio como fotógrafo profesional. Por su parte Dave Coffin, un ingeniero de software estadounidense que vive cerca de Boston y habla en esperanto con su mujer, es experto en ingeniería inversa. Coffin, un viejo conocido en el mundo del software libre, es el creador de Dcraw, un asombroso programa informático que permite descodificar las fotos RAW en cualquier ordenador con cualquier sistema operativo y que se ha convertido en un estándar de facto. Prácticamente todas las utilidades hechas en Linux para procesar raws se basan en Dcraw, así como muchos programas en Windows y Mac. 
RAW frente a JPG
Juergen Specht: El formato RAW es una de las mejores cosas de la fotografía digital. Contiene (casi) todos los datos sin procesar que el sensor de la cámara captó en el momento de la exposición, además de un memorando de toda la configuración utilizada en el disparo. En este sentido, prácticamente puede compararse con un carrete negativo sin revelar, que puede positivarse una y otra vez con software de conversión RAW.
Imagina que haces una foto y guardas el RAW durante cinco años, y pasado ese tiempo lo conviertes en un TIFF o un JPG con un ordenador y un software actuales (mucho mejores que los de cinco años antes). De este modo podrías conseguir una imagen de mucha mayor calidad que cuando hiciste la foto.
Las imágenes JPG de nuestras cámaras provienen de los datos RAW originales, pero procesados y convertidos con determinados algoritmos internos de la máquina y transformados a un formato con pérdidas, como es el JPG. Aunque la calidad de los JPG generados por las cámaras actuales es bastante buena, los ficheros RAW dan una enorme ventaja a la hora de cambiar configuraciones (como el balance de blancos) una vez hecha la foto, mientras que en los JPG esos cambios ya los ha hecho la cámara siguiendo criterios automáticos.
Resumiendo: si tenemos en cuenta la conversión de los datos nativos del sensor –que normalmente tienen doce bits– a los ocho bits del formato JPG (pérdida de un 33% de la información recogida) y la posterior compresión propia de dicho formato (más pérdida de información), la diferencia de calidad es muy notable. Además, los ficheros RAW siempre pueden ser convertidos a JPG (revelados) de tantas formas diferentes como quiera el fotógrafo.
Dave Coffin: JPG es un formato de visualización. Para ahorrar espacio de almacenamiento, elimina todos los detalles no perceptibles por el ojo humano. Si se comete algún error al convertir a JPG (demasiado oscuro, balance de color erróneo, etc.) es imposible corregirlo. Las fotos RAW, en cambio, conservan toda la información, por ejemplo, todo el rango de colores de tu cámara, no el de tu monitor (que es siempre mucho menor). Un RAW puede recoger más de catorce bits de profundidad de color, mientras que en JPG son sólo ocho. Y la compresión, si se produce, no da lugar a pérdidas, al menos en las sombras.

Los problemas de los archivos RAW propietarios
JS: Los formatos RAW no documentados conllevan literalmente el peligro de que las fototecas no sobrevivan en el futuro. El último recuento nos da una cifra de al menos 211 formatos RAW diferentes existentes en la actualidad, y desde que la iniciativa OpenRAW echó a andar, el fabricante Contax ha abandonado el negocio, Kodak ya no produce cámaras profesionales, Konica-Minolta ha dejado el negocio de las cámaras y el futuro de Mamiya es incierto. Además, hay rumores de que en los próximos meses otro fabricante de cámaras abandonará el mercado. Es decir, se trata de un problema real y actual, no de algo de lo que vayamos a lamentarnos en el futuro. Sin duda en unos años el problema será mucho mayor, porque con unos ficheros RAW no documentados, los programadores tendrán poca motivación para hacer ingeniería inversa con ficheros RAW provenientes de cámaras viejas, obsoletas o poco vendidas. 
En OpenRAW.org hemos realizado una encuesta global, The 2006 survey, sobre los problemas que conciernen a la comunidad de fotógrafos y sus ficheros RAW. En la encuesta participaron más de 19.000 personas, en su mayoría fotógrafos con mucha experiencia. Es una investigación importante, porque hasta ahora sólo había rumores y anécdotas acerca de los problemas que la gente tenía con sus imágenes RAW. Así era muy difícil discutir con los fabricantes que, sencillamente, ignoraban nuestras peticiones porque pensaban que éramos tan sólo unos cuantos pesados. Los resultados del informe nos sorprendieron mucho, porque pudimos comprobar que la gente utiliza más el software de conversión RAW de terceros (basado en ingeniería inversa) que el propio software que suministra el fabricante, porque la mayoría valoran más el flujo de trabajo (la velocidad y versatilidad con que pueden trabajar las imágenes RAW) que el mejor, pero más difícil de usar, software suministrado por los fabricantes. Las conclusiones son claras: los fotógrafos no quieren formatos RAW no documentados porque creen firmemente que “sus fotos les pertenecen”.


OpenRAW.org
JS: OpenRaw.org surgió a partir de D1scussion –una lista de correo sobre las cámaras réflex digitales de Nikon que administro desde 1999– visitada mayoritariamente por fotógrafos profesionales, desarrolladores de software e incluso empleados de Nikon. Hace ya bastante tiempo que nos percatamos del problema que representaban los ficheros RAW propietarios y no documentados, aunque sólo a partir de que Nikon lanzara su cámara D2x y cifrara los datos sobre balance de blancos, el tema se ha popularizado. Para mantener la discusión centrada, y como nos dimos cuenta de que Nikon no es la única que oculta información de sus ficheros RAW, decidimos crear una nueva lista de correo llamada “OpenRAW”, y poco después el sitio web público openraw.org para explicar el problema a la gente.
DC: En mi opinión, los objetivos que plantea OpenRAW no son razonables. Pretenden convencer a los fabricantes de cámaras para que dediquen recursos de ingeniería (muchas veces escasos) a documentar los programas, es decir a escribir detalladamente las características de sus formatos RAW y de todos los algoritmos utilizados para procesarlos. Es una idea absurda. Me parece obvio que no es posible hacerse rico compartiendo todos tus secretos comerciales con la competencia. Y el objetivo de los fabricantes es enriquecerse, algo que parecen olvidar en OpenRAW. En lugar de hacer brindis al sol, los fotógrafos preocupados por estos problemas deberían colaborar conmigo y con Phil Harvey, autor de ExifTool (un programa de software libre para la manipulación de los metadatos que acompañan a los ficheros fotográficos digitales), para hacer ingeniería inversa de todo lo que quieran conocer sobre sus fotos RAW.
JS: Creo sinceramente que el sitio OpenRAW está ayudando a mejorar la situación. Antes de OpenRAW la mayoría de los fotógrafos ni siquiera eran capaces de comprender que de aquí a unos años podría haber un problema con sus imágenes cuando determinados fabricantes dejaran el negocio, se fusionaran con otras compañías o decidieran poner en marcha un nuevo y mejor formato RAW y detener el soporte de los antiguos, dejando colecciones enteras de fotos literalmente huérfanas. Antes de OpenRAW la mayoría de los fotógrafos pensaban que sus fotos perdurarían para siempre, como ocurría con las fotos analógicas.


También hemos llamado la atención de los fabricantes que pensaban que no pasaba nada por dejar sin soporte en su nuevo software a cámaras y formatos RAW antiguos, actitud que cambiaron más tarde. Sin embargo, a fecha de hoy ningún fabricante utiliza formatos RAW verdaderamente abiertos y documentados.
La verdad es que no estoy seguro de por qué los fabricantes mantienen en secreto las características, estructura y documentación de sus ficheros RAW. Evidentemente, buscan fomentar la dependencia del cliente con el fabricante de la cámara (fenómeno conocido como vendor lock-in). Pero posiblemente también pretendan ocultar el extensivo posproceso (especialmente en términos de conteo de píxeles defectuosos de sus sensores) que hacen antes de guardar los datos RAW como fichero RAW.

Las alternativas
JS: En 2004 Adobe creó su DNG (Digital Negative, negativo digital) con la intención de que se convirtiera en un estándar mundial, así como el Adobe DNG converter, una herramienta para transformar cualquier fichero RAW a su DNG. Sin embargo, no es una solución. Adobe decidió, por motivos mercantiles, que permitiría a los fabricantes disponer de una puerta trasera para guardar información en las llamadas etiquetas privadas, que desde luego continúan indocumentadas. Por tanto, aunque algunas cámaras pueden ya manejar y guardar formatos DNG de forma nativa, parte de la información permanece oculta en el interior de esos ficheros, lo que no es sino otra forma más de formato RAW no documentado. Además, Adobe dejó de documentar sus formatos PDF y PSD en cuanto alcanzó una cierta cuota de mercado, lo que nos indica que en cualquier momento podrían lanzar una versión 2.0 de su DNG y decidir no documentarlo más.
DC: Mi propuesta para afrontar los problemas de los formatos RAW propietarios es el programa Dcraw. En febrero de 1997 compré mi primera cámara digital, una Canon PowerShot 600 de 0,5 megapíxeles. Con ella podía hacer fotos tanto en JPG como en CRW (Canon RAW), pero el software suministrado por el fabricante era sólo para Windows. Por lo tanto, decidí escribir en lenguaje C un programa simple, llamado crw.c, que me permitiera ver mis fotos RAW en Linux. Más tarde, este programa evolucionaría hasta convertirse en dcraw.c.
Este programa va dirigido básicamente a fotógrafos, programadores e historiadores. En primer lugar, con Dcraw los fotógrafos pueden descodificar sus fotos RAW en cualquier ordenador con cualquier sistema operativo. En segundo lugar, Dcraw puede manejar cualquier formato RAW mediante un código compacto de menos de 7.000 líneas, lo que provee una interfaz simple y limpia, todo lo contrario que las SDK (Software Development Kit, herramientas de desarrollo de programas) proporcionadas por los fabricantes, frecuentemente compuestas por una docena de módulos binarios llenos de fallos y pobremente documentados. Por último, muchas fotos históricas de acontecimientos actuales están siendo archivadas en diversos formatos RAW. Si estas fototecas sobreviven al paso del tiempo, dcraw.c será la piedra roseta que permita a las futuras generaciones descifrarlas.
JS: Los fotógrafos deberían ser persistentes en exigir a los fabricantes que documenten los formatos RAW de sus cámaras. Esto crearía una situación triplemente beneficiosa para fotógrafos –que podrían estar seguros de que sus fotos digitales en formato RAW perdurarán para siempre–, programadores –que podrían dedicarse a desarrollar software innovador en vez de tratar de descifrar nuevos formatos RAW mediante ingeniería inversa– y fabricantes de cámaras: unos ficheros RAW públicamente documentados crearían confianza entre los fotógrafos y permitirían nuevos usos y desarrollos tecnológicos que redundarían en un incremento de sus cuotas de mercado. 


es.wikipedia.org/wiki/RAW
definición de RAW en castellano

en.wikipedia.org/wiki/RAW_image_format 
definición más extensa de RAW en inglés

openraw.org 
sitio oficial de la iniciativa OpenRAW

www.juergenspecht.com 
página personal de Juergen Specht

www.cybercom.net/~dcoffin/dcraw 
página personal de Dave Coffin

jueves, 30 de junio de 2011

Las voces (sintetizadas) del 15m y su aplicación práctica



Cualquiera que haya estado en una de las muchas concentraciones, manifestaciones o asambleas del movimiento 15m es probable que se haya desgañitado coreado alguno de estos lemas:
Esta crisis no la pagamos
Que no, que no, que no nos representan
Lo llaman democracia y no lo es
Este último se puede mejorar mucho con un pequeño retoque.

Como voces de manifestantes no resultan muy convincentes (quizá si para portavoz político), pero pueden resultar muy útiles en presentaciones de diapositivas, vídeos u otros montajes para los que no dispongamos de narrador y que no necesiten una gran calidad en las voces.

La manera de conseguir los ficheros de audio es la siguiente:

  1. Escribimos la siguiente URL en la barra de direcciones del navegador http://translate.google.es/translate_tts?q= y justo después del signo igual ponemos el texto que queremos pasar a voz
  2. El navegador reproducirá el fichero de audio
  3. Para guardar el mp3 en el ordenador, bastará con clicar en Herramientas y Guardar página como (en Chrome, en otros navegadores será algo similar).
Y eso es todo. Tu audiencia quedará encantada con tu Power Point a pesar de tu afonía, y tus vídeos contestatarios en Youtube serán escuchados sin delatar tu voz.

Si no consigues que lo anterior funcione, puede que tu navegador sea muy antiguo o que el texto que quieres transformar sea demasiado largo. También puede que tras jugar un rato te salga un captcha, con el que Google se asegurará de que eres humano y no un programa lucrando a una mafia de malvados.

ACTUALIZACIÓN: Para evitar problemas, bájate la última versión de Chrome.

miércoles, 29 de junio de 2011

QR: esos misteriosos códigos

19 de junio. Miles de personas llenábamos el centro de Madrid en una multitudinaria y festiva manifestación bajo un sol de justicia.


En un día como éste, los lemas eran paseados en pancartas y las ideas refundidas en pasquines. Una de las octavillas que llegó a mis manos fue esta:


¿Algún tipo de escritura oriental? ¿Pintura abstracta? ¿Una broma, quizá? Para nada. Se trata de un código QR, un tipo de código de barras bidimiensional creado en Japón hace unos años.
Para leer la información que contiene, basta tener un smartphone, el programa Barcode Scanner instalado (o cualquier otro similar), y dirigir el objetivo de la cámara hacia el código.



Además de en inesperadas e incendiarias soflamas como esta, empiezan a verse códigos QR en publicidad, periódicos y puntos de información, y resultan especialmente útiles para dispositivos móviles dado que estos códigos pueden contener texto, enlaces a páginas web e incluso pequeños ficheros de audio.