sábado, 2 de julio de 2011

El formato RAW, la foto cautiva

(Texto originalmente publicado en el número 22 de la revista Ladinamo de julio de 2006) 


Los retos de la revolución digital en fotografía están llevando a los fabricantes de cámaras y software a tomar decisiones que no siempre coinciden con los intereses de los usuarios. Tal vez el caso más grave sea el de los problemas que rodean el formato de imagen RAW, cuya falta de estandarización puede imposibilitar en el futuro el uso de millones de fotografías digitales.



“RAW es un formato de archivo digital de imágenes que, a diferencia del formato más popular, JPG, no emplea métodos de compresión de datos con pérdidas de calidad. Por asociación con la fotografía analógica, también suele conocerse el formato RAW como negativo digital. El formato RAW se usa en aquellos casos en los que interesa archivar una fotografía tal como ha sido captada, sin ningún tipo de manipulación por parte de la cámara, para poder procesarla posteriormente en el ordenador mediante un programa de tratamiento de imágenes”. Más o menos así define la Wikipedia el formato de imágenes RAW, un gran desconocido para la mayoría de la gente y una gran preocupación para los fotógrafos.
El gran inconveniente de los formatos RAW es la falta de estandarización: cada fabricante tiene su propio formato cuyo código mantiene en secreto. Es como si todos los negativos de las cámaras tradicionales se guardaran en una caja fuerte cuya clave sólo conociera el fabricante del carrete. Esto no sólo produce incompatibilidades entre marcas, sino que abre la posibilidad de que el formato no se pueda usar en el futuro. Si dentro de un año Canon decide que la especulación inmobiliaria es más rentable que la fotografía digital y deja de fabricar cámaras, millones de fotografías digitales creadas con su software podrían quedar inutilizadas.
Esta situación ha propiciado un importante movimiento de presión en contra de los formatos RAW cerrados. Hemos hablado con dos de sus más conocidos representantes: Juergen Specht y Dave Coffin. El primero es fundador de OpenRAW.org, un sitio web dedicado a combatir los formatos RAW propietarios. Tras una miríada de empleos diferentes, Specht trabaja actualmente en Tokio como fotógrafo profesional. Por su parte Dave Coffin, un ingeniero de software estadounidense que vive cerca de Boston y habla en esperanto con su mujer, es experto en ingeniería inversa. Coffin, un viejo conocido en el mundo del software libre, es el creador de Dcraw, un asombroso programa informático que permite descodificar las fotos RAW en cualquier ordenador con cualquier sistema operativo y que se ha convertido en un estándar de facto. Prácticamente todas las utilidades hechas en Linux para procesar raws se basan en Dcraw, así como muchos programas en Windows y Mac. 
RAW frente a JPG
Juergen Specht: El formato RAW es una de las mejores cosas de la fotografía digital. Contiene (casi) todos los datos sin procesar que el sensor de la cámara captó en el momento de la exposición, además de un memorando de toda la configuración utilizada en el disparo. En este sentido, prácticamente puede compararse con un carrete negativo sin revelar, que puede positivarse una y otra vez con software de conversión RAW.
Imagina que haces una foto y guardas el RAW durante cinco años, y pasado ese tiempo lo conviertes en un TIFF o un JPG con un ordenador y un software actuales (mucho mejores que los de cinco años antes). De este modo podrías conseguir una imagen de mucha mayor calidad que cuando hiciste la foto.
Las imágenes JPG de nuestras cámaras provienen de los datos RAW originales, pero procesados y convertidos con determinados algoritmos internos de la máquina y transformados a un formato con pérdidas, como es el JPG. Aunque la calidad de los JPG generados por las cámaras actuales es bastante buena, los ficheros RAW dan una enorme ventaja a la hora de cambiar configuraciones (como el balance de blancos) una vez hecha la foto, mientras que en los JPG esos cambios ya los ha hecho la cámara siguiendo criterios automáticos.
Resumiendo: si tenemos en cuenta la conversión de los datos nativos del sensor –que normalmente tienen doce bits– a los ocho bits del formato JPG (pérdida de un 33% de la información recogida) y la posterior compresión propia de dicho formato (más pérdida de información), la diferencia de calidad es muy notable. Además, los ficheros RAW siempre pueden ser convertidos a JPG (revelados) de tantas formas diferentes como quiera el fotógrafo.
Dave Coffin: JPG es un formato de visualización. Para ahorrar espacio de almacenamiento, elimina todos los detalles no perceptibles por el ojo humano. Si se comete algún error al convertir a JPG (demasiado oscuro, balance de color erróneo, etc.) es imposible corregirlo. Las fotos RAW, en cambio, conservan toda la información, por ejemplo, todo el rango de colores de tu cámara, no el de tu monitor (que es siempre mucho menor). Un RAW puede recoger más de catorce bits de profundidad de color, mientras que en JPG son sólo ocho. Y la compresión, si se produce, no da lugar a pérdidas, al menos en las sombras.

Los problemas de los archivos RAW propietarios
JS: Los formatos RAW no documentados conllevan literalmente el peligro de que las fototecas no sobrevivan en el futuro. El último recuento nos da una cifra de al menos 211 formatos RAW diferentes existentes en la actualidad, y desde que la iniciativa OpenRAW echó a andar, el fabricante Contax ha abandonado el negocio, Kodak ya no produce cámaras profesionales, Konica-Minolta ha dejado el negocio de las cámaras y el futuro de Mamiya es incierto. Además, hay rumores de que en los próximos meses otro fabricante de cámaras abandonará el mercado. Es decir, se trata de un problema real y actual, no de algo de lo que vayamos a lamentarnos en el futuro. Sin duda en unos años el problema será mucho mayor, porque con unos ficheros RAW no documentados, los programadores tendrán poca motivación para hacer ingeniería inversa con ficheros RAW provenientes de cámaras viejas, obsoletas o poco vendidas. 
En OpenRAW.org hemos realizado una encuesta global, The 2006 survey, sobre los problemas que conciernen a la comunidad de fotógrafos y sus ficheros RAW. En la encuesta participaron más de 19.000 personas, en su mayoría fotógrafos con mucha experiencia. Es una investigación importante, porque hasta ahora sólo había rumores y anécdotas acerca de los problemas que la gente tenía con sus imágenes RAW. Así era muy difícil discutir con los fabricantes que, sencillamente, ignoraban nuestras peticiones porque pensaban que éramos tan sólo unos cuantos pesados. Los resultados del informe nos sorprendieron mucho, porque pudimos comprobar que la gente utiliza más el software de conversión RAW de terceros (basado en ingeniería inversa) que el propio software que suministra el fabricante, porque la mayoría valoran más el flujo de trabajo (la velocidad y versatilidad con que pueden trabajar las imágenes RAW) que el mejor, pero más difícil de usar, software suministrado por los fabricantes. Las conclusiones son claras: los fotógrafos no quieren formatos RAW no documentados porque creen firmemente que “sus fotos les pertenecen”.


OpenRAW.org
JS: OpenRaw.org surgió a partir de D1scussion –una lista de correo sobre las cámaras réflex digitales de Nikon que administro desde 1999– visitada mayoritariamente por fotógrafos profesionales, desarrolladores de software e incluso empleados de Nikon. Hace ya bastante tiempo que nos percatamos del problema que representaban los ficheros RAW propietarios y no documentados, aunque sólo a partir de que Nikon lanzara su cámara D2x y cifrara los datos sobre balance de blancos, el tema se ha popularizado. Para mantener la discusión centrada, y como nos dimos cuenta de que Nikon no es la única que oculta información de sus ficheros RAW, decidimos crear una nueva lista de correo llamada “OpenRAW”, y poco después el sitio web público openraw.org para explicar el problema a la gente.
DC: En mi opinión, los objetivos que plantea OpenRAW no son razonables. Pretenden convencer a los fabricantes de cámaras para que dediquen recursos de ingeniería (muchas veces escasos) a documentar los programas, es decir a escribir detalladamente las características de sus formatos RAW y de todos los algoritmos utilizados para procesarlos. Es una idea absurda. Me parece obvio que no es posible hacerse rico compartiendo todos tus secretos comerciales con la competencia. Y el objetivo de los fabricantes es enriquecerse, algo que parecen olvidar en OpenRAW. En lugar de hacer brindis al sol, los fotógrafos preocupados por estos problemas deberían colaborar conmigo y con Phil Harvey, autor de ExifTool (un programa de software libre para la manipulación de los metadatos que acompañan a los ficheros fotográficos digitales), para hacer ingeniería inversa de todo lo que quieran conocer sobre sus fotos RAW.
JS: Creo sinceramente que el sitio OpenRAW está ayudando a mejorar la situación. Antes de OpenRAW la mayoría de los fotógrafos ni siquiera eran capaces de comprender que de aquí a unos años podría haber un problema con sus imágenes cuando determinados fabricantes dejaran el negocio, se fusionaran con otras compañías o decidieran poner en marcha un nuevo y mejor formato RAW y detener el soporte de los antiguos, dejando colecciones enteras de fotos literalmente huérfanas. Antes de OpenRAW la mayoría de los fotógrafos pensaban que sus fotos perdurarían para siempre, como ocurría con las fotos analógicas.


También hemos llamado la atención de los fabricantes que pensaban que no pasaba nada por dejar sin soporte en su nuevo software a cámaras y formatos RAW antiguos, actitud que cambiaron más tarde. Sin embargo, a fecha de hoy ningún fabricante utiliza formatos RAW verdaderamente abiertos y documentados.
La verdad es que no estoy seguro de por qué los fabricantes mantienen en secreto las características, estructura y documentación de sus ficheros RAW. Evidentemente, buscan fomentar la dependencia del cliente con el fabricante de la cámara (fenómeno conocido como vendor lock-in). Pero posiblemente también pretendan ocultar el extensivo posproceso (especialmente en términos de conteo de píxeles defectuosos de sus sensores) que hacen antes de guardar los datos RAW como fichero RAW.

Las alternativas
JS: En 2004 Adobe creó su DNG (Digital Negative, negativo digital) con la intención de que se convirtiera en un estándar mundial, así como el Adobe DNG converter, una herramienta para transformar cualquier fichero RAW a su DNG. Sin embargo, no es una solución. Adobe decidió, por motivos mercantiles, que permitiría a los fabricantes disponer de una puerta trasera para guardar información en las llamadas etiquetas privadas, que desde luego continúan indocumentadas. Por tanto, aunque algunas cámaras pueden ya manejar y guardar formatos DNG de forma nativa, parte de la información permanece oculta en el interior de esos ficheros, lo que no es sino otra forma más de formato RAW no documentado. Además, Adobe dejó de documentar sus formatos PDF y PSD en cuanto alcanzó una cierta cuota de mercado, lo que nos indica que en cualquier momento podrían lanzar una versión 2.0 de su DNG y decidir no documentarlo más.
DC: Mi propuesta para afrontar los problemas de los formatos RAW propietarios es el programa Dcraw. En febrero de 1997 compré mi primera cámara digital, una Canon PowerShot 600 de 0,5 megapíxeles. Con ella podía hacer fotos tanto en JPG como en CRW (Canon RAW), pero el software suministrado por el fabricante era sólo para Windows. Por lo tanto, decidí escribir en lenguaje C un programa simple, llamado crw.c, que me permitiera ver mis fotos RAW en Linux. Más tarde, este programa evolucionaría hasta convertirse en dcraw.c.
Este programa va dirigido básicamente a fotógrafos, programadores e historiadores. En primer lugar, con Dcraw los fotógrafos pueden descodificar sus fotos RAW en cualquier ordenador con cualquier sistema operativo. En segundo lugar, Dcraw puede manejar cualquier formato RAW mediante un código compacto de menos de 7.000 líneas, lo que provee una interfaz simple y limpia, todo lo contrario que las SDK (Software Development Kit, herramientas de desarrollo de programas) proporcionadas por los fabricantes, frecuentemente compuestas por una docena de módulos binarios llenos de fallos y pobremente documentados. Por último, muchas fotos históricas de acontecimientos actuales están siendo archivadas en diversos formatos RAW. Si estas fototecas sobreviven al paso del tiempo, dcraw.c será la piedra roseta que permita a las futuras generaciones descifrarlas.
JS: Los fotógrafos deberían ser persistentes en exigir a los fabricantes que documenten los formatos RAW de sus cámaras. Esto crearía una situación triplemente beneficiosa para fotógrafos –que podrían estar seguros de que sus fotos digitales en formato RAW perdurarán para siempre–, programadores –que podrían dedicarse a desarrollar software innovador en vez de tratar de descifrar nuevos formatos RAW mediante ingeniería inversa– y fabricantes de cámaras: unos ficheros RAW públicamente documentados crearían confianza entre los fotógrafos y permitirían nuevos usos y desarrollos tecnológicos que redundarían en un incremento de sus cuotas de mercado. 


es.wikipedia.org/wiki/RAW
definición de RAW en castellano

en.wikipedia.org/wiki/RAW_image_format 
definición más extensa de RAW en inglés

openraw.org 
sitio oficial de la iniciativa OpenRAW

www.juergenspecht.com 
página personal de Juergen Specht

www.cybercom.net/~dcoffin/dcraw 
página personal de Dave Coffin

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