viernes, 5 de agosto de 2011

¡Es la guerra!


- Norteamericanos: Por favor, cambien su curso 15 grados al norte a fin de evitar colisión.
- Canadienses: Recomendamos que usted cambie su curso 15 grados al sur a fin de evitar colisión.
- Norteamericanos: Les habla el capitán de un buque de la armada de Estados Unidos. Repito: cambien su curso.
- Canadienses: No, repetimos: ustedes deben cambiar su curso.
- Norteamericanos: Este es el portaaviones USS Abraham Lincoln, el segundo buque en tamaño de los Estados Unidos de América en el Atlántico. Nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Exijo que usted cambie su curso 15 grados al norte, o tomaremos medidas para garantizar la seguridad de este buque.
- Canadienses: Esto es un faro, ustedes deciden.

Esta es una de las delirantes anécdotas recogidas en el libro ¡Es la guerra!, de Jesús Hernández, que trata sobre los sucesos absurdos y tragicómicos acontecidos en la la larga tradición humana de matarnos unos a otros llamada guerra.

Desde Grecia y Roma hasta las guerras del Golfo, pasando por los vikingos, la India o las guerras mundiales, todos los conflictos están acribillados de sucesos ridículos, patéticos y asombrosos por absurdos, que poco tienen que ver con el aura épica que suele envolverles.

Guerras producidas por un partido de fútbol, soldados que luchan descalzos o que les llegan madalenas en lugar de munición son algunas de los disparates que encontraremos en este entretenido libro que nos hará reír (por no llorar), y que se lee de un tirón.


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