miércoles, 25 de diciembre de 2013

España políglota vs España troglodita

Todos los españoles tenemos un problema con el inglés. Con los idiomas en general. Muchos incluso con el propio español. Algunos, además, tienen su propio idioma regional. Los gobiernos y los ministros se suceden unos detrás de otros y el problema continúa. Cuando viajas al extranjero (hablemos de Europa para no pasarnos de exóticos), cualquiera te presta ayuda y responde en fluido inglés, desde una universitario de Ámsterdam hasta una señora madura cajera de un supermercado en un pequeño pueblo danés.

Si no has estado unos años estudiando en Estados Unidos ni tienes acento oshea para podértelo permitir, lo tienes crudo. El aprendizaje de idiomas es cosa de niños: a esas edades no cuesta nada aprender. Quizá por ello nos sorprende tanto escuchar a nuestros hijos pequeños pronunciar steering wheel con un acento que ni el mismísimo John Wayne. Claro, ellos tienen a Dora Exploradora, el Baby Einstein, los colegios bilingües y, sobre todo, una legión de padres semifrustrados a causa de la desidia y el norcoreanismo de unos políticos patrios incapaces de de dar a su pueblo lo que necesita y merece.

A los que ya no somos niños sólo nos queda dejar a un lado la desidia, encerrar en un cuarto con llave a la pereza y dar una buena patada en el culo a nuestra fuerza de voluntad. Y es que no hay mejor forma de aprender idiomas siendo adulto que hacer toda esa serie de cosas que nos gusta en el idioma extranjero que ansiamos manejar. Muchas veces se confunde aprender una lengua con leerse a los clásicos que en esa lengua escribieron. A la segunda vez que nos quedemos dormidos y el libro caiga al suelo, abandonaremos para siempre lo que tanto ansiamos. Nos parecerá imposible.

¿Te gusta la prensa deportiva? Lee periódicos y visiona partidos en lengua extranjera. ¿Disfrutas viendo series y películas? Hazlo siempre en versión original subtitulada. Es ya conocido por todos que páginas como seriesyonkis, mejorenvo o subtorrents han hecho más por la poliglotización de la población española que todos los ministros de educación que hemos tenido hasta ahora juntos. Estamos en la era de la información, no tienes excusa. Internet no sólo es dejarte los ojos con el Candy Crush o la mano con el porno. Quítale las telarañas a tu intelecto y empieza a acceder a esos  contenidos que tanto te gustan en esa lengua que tanto te gustaría.

Un par de herramientas


La piratería es a las compañías discográficas lo que la vaguería a tus anhelos por dominar esa lengua extranjera que llevas años persiguiendo. Adelantos como el traductor de Google han sido mortales para mucha gente con deseos de aprender otros idiomas y muy poca fuerza de voluntad. ¿Quién puede negarse a traducir una página con un solo clic a pesar de que el resultado sea una especie de mezcla entre lo que dirían Tarzán y C3PO con un par de vodkas de más?


Una forma mucho más inteligente de utilizar las apps de Google es instalarse la extensión Google Dictionary para Chrome. Cuando estemos leyendo un artículo y un término nos impida avanzar en la comprensión de la lectura, bastará con hacer doble clic sobre la palabra (o una combinación similar que elijamos) para que nos aparezca un pop-up con la traducción, además de un icono que nos dará acceso a la pronunciación.


La fluidez de la lectura apenas se verá comprometida por estas consultas clave que sólo nos llevará unos segundos realizar. Claro está que si vamos clicando cada dos por tres a lo largo del texto, perderemos el pulso de la lectura y se irá pareciendo cada vez más a aquellos años en los que tratábamos de leer una novela en inglés sujetándola con una mano mientras con la otra sosteníamos un Collins. Igual no aprendíamos mucho pero forjábamos unas muñecas de hierro...


¿Y qué pasa con los dispositivos móviles?

Usar el móvil o el táblet tampoco es excusa para no coger soltura en la lectura y comprensión de lenguas extranjeras. Si, por ejemplo, tenemos Android, bastará con señalar la palabra en cuestión sobre la que tengamos dudas y pulsamos en Compartir


Como app de destino elegiremos Traductor


E inmediatamente tendremos la traducción y un acceso a la pronunciación



Pulsando en volver, seguiremos con nuestra lectura sin apenas haber interrumpido la misma.

Así que ya sabes, un poco de fuerza de voluntad si no quieres acabar pidiendo un relaxing cup of café con leche en lugar de un white coffee o un espresso, que es como se dice.

Si te apetece, puedes empezar en este mismo blog, con este artículo.

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